En el 2.0, ¿la experiencia es un grado?

El otro día, hablando con un jubilado con mucha experiencia en informática, comentó, estudiando la fórmula para poner su bagaje a disposición de todo aquel que quiera aprovecharlo, que quizás su experiencia ya no servía de nada para según que contextos, dada la velocidad a lo que va todo en el sector TIC. Lo dijo un tanto de forma irónica, pero coincidimos en que parte de razón tiene.

Porque si lo llevamos al campo de la web social, ¿poner al frente de un proyecto 2.0 como community manager, por ejemplo, a una persona muy experimentada en el plano analógico (físico, offline…) te garantiza el que ejecute su “saber hacer” correctamente? No hablo de éxito, sino del desarrollo de la propuesta.

Supongo que parte del encanto de todo lo relacionado con la cultura 2.0 es este continuo aprendizaje y lo que parece ser una capacidad inagotable de sorprendernos, de tener nuestra mente en un eterno estado de gestación (frase pedante dedicada a mi amigo Julio). Aunque también es verdad que se hace dura la sensación de estar permanentemente alerta de todo lo que va saliendo. Esta paradoja de tener esa curiosidad de niño, de preguntarte “y por qué, y por qué, y por qué”, con el agobio de que no llegas a nada.

Pero eso está bien, porque nos hace ser humildes y nos baja los humos (quien los tenga), y está cambiando la manera en cómo las grandes marcas, tan soberbias históricamente, se relacionan con sus seguidores de una forma mucho más personal y humana… aunque a algunos todavía les cueste.

Y, para terminar, y volviendo a lo de la experiencia, dos ejemplos. En la misma reunión que mencionaba al principio, salió el ejemplo del capitán del Titanic, de los más condecorados y experimentados de la armada británica, que, según los entendidos, no supo manejar una situación (los icebergs) a la que nunca se había enfrentado. El otro fatídico ejemplo es el del reciente accidente del avión presidencial de Polonia, en el que parece ser que, personas ajenas a la tripulación, pudieron influir en la decisión de aterrizar forzosamente.

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Personal Democracy Forum

Viendo las noticias de ayer, he sabido que este fin de semana está teniendo lugar, por primera vez, el Personal Democracy Forum en Barcelona. Encuentro en el que expertos en egoverment hablarán de cómo Internet y las redes sociales pueden transformar la relación entre los políticos y los ciudadanos a los que representan.

Bajo el lema technology is changing politics (la tecnología está cambiando la política), se hablará de cómo se puede dar una mayor participación de la gente en la gestión y resolución de los temas cotidianos que le afectan, cómo hacer más transparentes las acciones de los políticos, la cooperación entre unos y otros, los recursos que ofrecen los dispositivos móviles, etc.

Durante la noticia, entrevistaron brevemente a uno de los impulsores (no recuerdo a quién) de la iniciativa mysociety.org, proyecto inglés que, tal como dicen en su web, persigue dos misiones: por un lado, ofrecer a las personas una herramienta (sitios web) que les dé beneficios tangibles y sencillos en aspectos que afectan a su comunidad, y, por otro, enseñar, a través de la demostración, a los ciudadanos y al sector asociativo y de voluntariado cómo utilizar internet de forma más eficiente para mejorar sus vidas.

Y un ejemplo de esto es el servicio de mysociety, fixmystreet (arregla mi calle), en el que los ciudadanos, mediante un formulario, pueden denunciar las anomalías que encuentren en su barrio (coches abandonados, pintadas, mobiliario…), acompañando el texto con una fotografía. Fixmystreet hará llegar un informe al ayuntamiento correspondiente y publicarán en la web la evolución del caso, permitiendo a los usuarios hacer el seguimiento mediante correo electrónico o servicio RSS.

Vamos, igualito que lo que pasa en la octava potencia económica mundial, o en la que se vanagloria de ser la capital del Mediterráneo.

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