La conversación

He leído en varios sitios que la tendencia actual para poder llegar a tu audiencia en medios online (que se están convirtiendo en EL MEDIO) es la conversación. Debes conseguir dejar tu idea (marca, producto…) en la comunidad, que esta se haga suyo tu mensaje, lo difunda y lo comparta para poder llegar al máximo de gente.

El vender ya no vende. Esto es así porque hemos dejado de ser simples consumidores. Ahora somos prosumidores (productores + consumidores). Aparentemente, somos mucho más críticos con lo que nos enseñan y no es tan fácil vendernos la moto.

Y pensando, pensando, veo que este método no es tan nuevo. La memoria me ha llevado a un libro muy recomendable, La tercera virgen de Fred Vargas, y a la película, buenísima también, Donnie Brasco. En la novela, el protagonista y comisario Adamsberg ha de investigar una serie de asesinatos que lo llevarán a un pueblo francés, e, inteligentemente, se va al bar del pueblo, se deja ver por los prohombres que juegan la partida y aprovecha esa circunstancia para entrar en la conversación… Y ser sometido a un tercer grado por el grupo. Una vez ganada su confianza, acaba consiguiendo lo que quiere de ellos.

En Donnie Brasco, un agente del FBI debe infiltrarse en la mafia de New York, y, pasándose por joyero, se amista con un pistolero de medio pelo venido a menos dentro de la organización.

¿Hay tanta diferencia entre el medio online y offline en cuanto a las relaciones? No lo sé. Ahora es más fácil llegar a muchísima gente que comparta tus mismos intereses, pero, en esencia, sigue siendo lo mismo. Estoy seguro de que se pueden encontrar analogías en cualquier comparación online/offline, pero me gusta este cambio de tendencia y que la base de las relaciones entre marcas y prosumidores sea la conversación, aunque esta sea interesada y nos adulen. ¿Recordáis la escena de Pretty Woman en la que Julia Roberts es ninguneada en una tienda de Rodeo Drive hasta que llega Richard Gere y le dice al encargado: Hágale la pelota, y el otro se deshace en elogios hacia ella?

* Gata, negaré en público haber hecho referencia a Pretty Woman.

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Pedagogía de la pregunta

Hace unos meses vi en balzactv un episodio que trataba el tema de la educación expandida,  y que viene a decir que cualquier cosa que hagamos nos está formando, aprendemos de ella. Esto, actualmente, se hace evidente con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las cuales permiten un grado de interactuación nunca antes alcanzado.

En esencia, la forma de relacionarse no ha cambiado, pero el uso de la tecnología permite una alcance en esas relaciones, y de una forma tan inmediata, que ha transformado completamente la manera de llevarse a cabo la toma de contacto entre personas, ya sea esta de naturaleza social, afectiva o profesional. Esta transformación afecta a todos los ámbitos en los que se mueve el ser humano, directa o indirectamente (y esto a pesar de que, como decía un psicólogo -no recuerdo quién-, emocionalmente estamos en la prehistoria).

Y la institución que más está notando esto es la escuela. Ya no sirve ir a un centro de enseñanza. Ahora, estos, tienen que compartir espacio con Internet, móviles, TV, etc. Y me encanta. Me encanta porque lo que antes era una cosa de cuatro indocumentados melenudos, ahora, gracias a las redes o medios sociales, es una postura que cada vez va cobrando mayor protagonismo. La pedagogía de la pregunta, la red de intercambios (tu me arreglas el coche, yo te pinto el piso), no hace mucho eran cosas de hippies que no se lavaban la cara, de kumballás alrededor de una hoguera y una guitarra, pero, actualmente, es una tendencia del que todo el mundo digital se llena la boca, el crear comunidad (en torno a una afición, a una profesión, a una marca, a un deporte…).

Y todo esto me lo ha recordado una idea que ha planteado hoy Marc Vidal en un taller organizado por la Fundación Banesto en colaboración con cink en Barcelona: Pensar en común. El taller estaba dirigido a PYMES bajo el título: Redes sociales y Web 2.0: Cómo vender más y mejor. No deja de ser curioso que, para vender más y mejor, mantra del capitalismo, se tenga que recurrir a la filosofía altermundialista del compartir. Decía Marc Vidal, o así lo he entendido yo, que lo de pensar en común es lo que se acabará imponiendo. Ya no solo emites una idea (con intención de imponerla), sino que, además, tendrás que recibir y aceptar. Y, partiendo de esa base, trabajar una misma idea en grupo (o en equipo), de una forma asíncrona y en distintas geografías (no hará falta que todos estemos a una hora determinada en un mismo sitio).

En fin, bienvenidos sean los medios sociales si nos van a permitir establecer unas relaciones sociales, comerciales, mucho más justas, en un plano más horizontal y en las que podamos decir la nuestra. Si bien hay que tener en cuenta que, a la vez, todo este aumento de la conectividad, los dispositivos móviles, etc., genera una banalización de valores (por ejemplo, el uso de los móviles entre los adolescentes para hacer chantaje, filmar escenas violentas, etc.), una fast society y un culto a la inmediatez que pone en duda nuestra capacidad crítica… si alguna vez ha estado valorada. ¿Cómo se podrían contrarestar estos efectos colaterales? A lo mejor los niños no son los únicos que deben ir a la escuela…

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