¿De lo privado a lo público o de lo público a lo privado?

Aprovecho una carta enviada por Eva García y publicada ayer en La Vanguardia acerca de la muerte 2.0, para reproducir aquí el comentario que he dejado en un debate iniciado en Linkedin.En él, decía que la muerte, en el contexto del 2.0, es un tema controvertido (siempre lo es), ya que, una vez mueres, tu presencia online sigue existiendo, pues, por regla general, y permitidme un poco de humor negro, las contraseñas te las llevas a la tumba y nadie más las sabe, o no todas. Así, se dan casos en los que, mucha gente, aprovecha la última entrada del blog de la persona fallecida para despedirse de ella, como en los libros que se dejan en los velatorios, o incluso dedican entradas en sus propias bitácoras a esa persona.

¿Cómo afecta esto a los familiares, amigos, etc., el leer esos textos? Pues no lo sé. Como siempre, dependerá de cada uno, pero, imagino, que deberemos aprender a convivir con ello.

Y al hilo de esto, me ha venido a la memoria lo que leí hace un tiempo en el blog de Dolors Reig, en el que comentaba, dada la evolución de la red, que cada vez más vamos a tener por defecto nuestra parte pública más visible y nos tocará esconder lo que no queramos enseñar, en vez de lo que ocurre ahora, que es, desde nuestra parte privada, ir enseñando lo que queremos hacer público. Es decir, la tendencia es que iremos estando más expuestos al público, y desde esta dimensión pública iremos construyendo nuestra privacidad. En definitiva, somos unas “celebrities” en potencia.

Y, de hecho, esto de la “esfera pública total” ya se da (la inconsciencia de la gente no tiene límites) estando en vida o una vez muertos… y estos diálogos imaginarios que tenemos con los seres queridos que ya no están se dan en forma de comentarios en la red.

Volvemos a la idea de Dolors Reig: estamos haciendo público lo que antes era privado.

¿Cómo lo veis?

La conversación

He leído en varios sitios que la tendencia actual para poder llegar a tu audiencia en medios online (que se están convirtiendo en EL MEDIO) es la conversación. Debes conseguir dejar tu idea (marca, producto…) en la comunidad, que esta se haga suyo tu mensaje, lo difunda y lo comparta para poder llegar al máximo de gente.

El vender ya no vende. Esto es así porque hemos dejado de ser simples consumidores. Ahora somos prosumidores (productores + consumidores). Aparentemente, somos mucho más críticos con lo que nos enseñan y no es tan fácil vendernos la moto.

Y pensando, pensando, veo que este método no es tan nuevo. La memoria me ha llevado a un libro muy recomendable, La tercera virgen de Fred Vargas, y a la película, buenísima también, Donnie Brasco. En la novela, el protagonista y comisario Adamsberg ha de investigar una serie de asesinatos que lo llevarán a un pueblo francés, e, inteligentemente, se va al bar del pueblo, se deja ver por los prohombres que juegan la partida y aprovecha esa circunstancia para entrar en la conversación… Y ser sometido a un tercer grado por el grupo. Una vez ganada su confianza, acaba consiguiendo lo que quiere de ellos.

En Donnie Brasco, un agente del FBI debe infiltrarse en la mafia de New York, y, pasándose por joyero, se amista con un pistolero de medio pelo venido a menos dentro de la organización.

¿Hay tanta diferencia entre el medio online y offline en cuanto a las relaciones? No lo sé. Ahora es más fácil llegar a muchísima gente que comparta tus mismos intereses, pero, en esencia, sigue siendo lo mismo. Estoy seguro de que se pueden encontrar analogías en cualquier comparación online/offline, pero me gusta este cambio de tendencia y que la base de las relaciones entre marcas y prosumidores sea la conversación, aunque esta sea interesada y nos adulen. ¿Recordáis la escena de Pretty Woman en la que Julia Roberts es ninguneada en una tienda de Rodeo Drive hasta que llega Richard Gere y le dice al encargado: Hágale la pelota, y el otro se deshace en elogios hacia ella?

* Gata, negaré en público haber hecho referencia a Pretty Woman.

Bookmark and Share

Herramientas

Es increíble la cantidad de herramientas que hay (y las que llegarán) para poder comunicar, seleccionar, buscar, medir, publicar, etc. desde cualquier dispositivo, y, además, muchas de ellas son gratuitas para el usuario. Teóricamente son aplicaciones para facilitarte la navegación y gestión de la avalancha de información que recibimos, y lo hacen, pero el paso anterior para decidirte por una u otra, también supone otra sobredosis de acaloramiento.

En la imagen adjunta, del 2006, vemos un cuadro de las diferentes aplicaciones. No aparecen ni facebook, ni twitter, y en poco más de tres años, facebook tiene 300 millones de usuarios (de ser un país, sería el sexto en términos de población) y twitter 50 millones.

Según los entendidos, si, mediante una red social, consigues llegar al 10% de tu público objetivo, el crecimiento de esa red o comunidad será exponencial, y eso es gracias a la viralidad (el boca a oreja) que se crea entre los primeros usuarios, los contactos de esos primeros usuarios, etcétera, etcétera.

¿Tenemos que estar en todas las redes sociales? Depende de para qué queramos estar. Poner el chiringuito en facebook, linkedin, xing, twitter… no sirve de nada si no lo dinamizas y lo tienes parado siempre. Supongo que es aplicar el sentido común. Si no tienes los recursos para estar en todas ellas, pues no lo hagas. Además hay que tener en cuenta que no todas funcionan igual en según que países. Por ejemplo, linkedin triunfa en Estados Unidos, y xing en Alemania, y parece ser que, a día de hoy, en España, xing ya ha superado a linkedin en número de usuarios. Ambas son redes sociales del ámbito profesional. Y lo mismo pasa con el resto de redes (myspace, facebook, twitter, tuenti, etc).

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.